La represión al Sindicato Andaluz de Trabajadores por parte del gobierno del PSOE, se ha ido endureciendo a lo largo de los años. La estrategia de criminalizar a las víctimas del sistema que reclaman justamente sus derechos, es norma habitual entre los polítos socialdemócratas y de derechas, con el fin de no ver peligrar un asiento, que le corresponde al pueblo como así lo dice la constitución.
No es casualidad, que a los miles de militantes y dirigentes del SAT en toda Andalucía, les caigan denuncias, tras denuncias, cada vez que salen a la calle para exigir trabajo, el cumplimiento del convenio, que no se despida, que se reparta el trabajo, en resumidas cuentas defendiendo y exigiendo derechos fundamentales, mientras los sindicatos mayoritarios miran para otro lado.
Juicios ficticios, donde la voz del obrero es silenciada mediante golpe de martillo de palo, una justicia que no es justa, una justicia que no aporta pruebas convincentes, sino meros hechos fuera de contextos, magnificados, exagerados, calumniosos en algunos casos, porque si algo diferencia al SAT de cualquier sindicato, son sus más de 30 años de lucha pacífica, su apuesta por la no violencia como principio, aglutinando a miles y miles de trabajadores y trabajadoras, bajo la bandera de reistencia y lucha pacífica, esto es tan claro como el agua, aunque a nuestros gobiernos no le interesa que se muestre esa cara.
Actualmente, muchos compañeros pasan más tiempo del juzgado a su casa, que de su casa al tajo, por el simple motivo de estar donde le corresponde, luchando por un futuro mejor, ya no sólo para uno mismo, sino también para nuestro mayores, nuestros hijos, nuestros familiares, no puede ser nunca un delito, querer mejorar nuestras condiciones de vida como trabajadores, ¿nos lo puede alguien explicar?.
Ante el cúmulo de barbaridades que se vienen produciendo, como las masivas denuncias, juicios, detenciones y dentro de poco, quizás encarcelaciones, el Sindicato Andaluz del Trabajador a optado por la rebeldia, a optado por no seguir el juego a las instituciones que consideran la exigencia de nuestro derechos, como delitos. El único fin de todo esta barabaridad contra los trabajadores en acallar las voces en discordia.
Y acallar las voces, porque a los gobiernos no les gusta que se les diga la verdad, que se les exija, que se les contradiga, que nos organicemos en grupos, esas cosas no le gustan, porque quieren que callemos. Pero lo que no saben o no quieren saber, es que la única forma de callarnos es dando puestos de trabajo estables, acceso digno a una vivienda, aumento de las mejoras en las condiciones de vida de nuestros mayores, educación universal y gratuita, etc. Esa es la única forma que de que nosotros callemos o ¿creen ustedes que cuando un trabajador sale a la calle, va por gusto?.
El siguiente video, muestra la desición tomada para luchar contra esta injusticia:


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada